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“Lo que hace que un cuerpo junto con sus gestos, discursos y deseos sea identificado como individuo, es ya uno de los primeros efectos del poder. El individuo es un efecto del poder y al mismo tiempo o justamente en la medida en que es efecto suyo, es el elemento de composición del poder. El poder pasa a través del individuo que ha constituido.
Michel Foucault.
Siguen las protestas, cierre de carreteras y autopistas, avenidas, toma de edificios públicos por parte de los maestros de la CETEG, y por varios más del SNTE, precisamente del grupo del ex líder sindical, que no pudo imponer a su incondicional; apoyados por los eternos “revolucionarios” de Ayotzinapa, campesinos inconformes con el alza del precio del fertilizante y de algunos dirigentes que están en defensa del petróleo.
Mesas de negociación se instalan y se levantan entre los disidentes “democráticos” y un gobierno de izquierda, a veces titubeante en la toma de decisiones, que ha demostrado ser un buen administrador de recursos; pero como él mismo se define, un neófito en la toma de decisiones políticas y que actúa como si gobernara una isla; quedando entrampado entre la consigna de los maestros de nó a la firma de la Alianza por la Calidad de la Educación y la postura del gobierno federal de derecha, de que ésta no es negociable.
Ante el grueso de unos ciudadanos infundidos de un individualismo extremo; de una sociedad molesta porque día con día le son violentados sus derechos de libertad, especialmente el de tránsito; pero, desinteresada en el fondo. Aquí la frase folklórica es “que cada quien se rasque con sus propias manos”.
No a la Reforma Educativa, porque lesiona los derechos de los trabajadores; no porque es acorde con los postulados del neolibelarismo y la globalización, que pretende privatizar la educación pública; nó a los exámenes de oposición ni de evaluación porque ello, significa, cancelar la venta y heredación de plazas, es decir; debilitar al monstruo que representa el SNTE.
Estas son, entre otras, las consignas de los maestros plantonistas; de lo que podemos deducir, que para los maestros no existe una crisis estructural en la educación, sino que todo es culpa de los gobiernos, especialmente de los últimos gobiernos neoliberales.
Al igual que numerosos ciudadanos más, no estoy de acuerdo con su postura; pero aclaro, que comparto también, que ha habido mucha irresponsabilidad por parte de los gobiernos pasados; y que existen excelentes maestros e instituciones educativas; mas, por desgracia no son la generalidad sino la excepción.
¡Pero por su puesto, que existe una grave crisis de carácter estructural en la educación pública!; y el magisterio, debe ser el primero en aceptarlo. Por ello, me atrevo a dar mi personal punto de vista.
Vienen así, las clásicas preguntas ¿Qué es educar?, ¿para qué educar? y ¿cómo educar?
Habría pues, que remitirse al artículo 3° constitucional que se encuentra dentro de las garantías individuales; pero, que consagra un verdadero derecho social, donde resaltan tres ideas trascendentales: que la enseñanza primaria debe ser obligatoria para todos los mexicanos; que debe ser pública, es decir gratuita; impartida por el estado en instalaciones oficiales y debe ser laica; entendida, como educación libre para los niños y jóvenes de prejuicios, de intolerancias, de sectarismos religiosos e ideológicos.
¿Pero qué es lo público? Se dice que no sólo es aquello que está dirigido a los pobres, sino además, es lo que está dirigido a todos. Es el espacio público y no privado, donde todos debemos ser tratados como iguales, independientemente de la riqueza; para que a través del proceso educativo seamos formados como ciudadanos críticos y capaces de transformar nuestra realidad de desigualdad y autoritarismo; es decir, para transformar ciudadanos que puedan construir una sociedad más democrática.
Pero para ello, se requiere de la laicidad, entendida como libertad contra sectarismos ideológicos y religiosos; y hay que reconocer que ustedes maestros, por un tiempo lograron detener a éstos últimos; pero, con respecto al sectarismo ideológico del PRI, nunca lo han hecho como magisterio. Ustedes, al igual que todos nosotros como sociedad, incluyendo a los propios partidos que se dicen de izquierda, no pudieron escapar de realizarse a imagen y semejanza del sistema político autoritario.
No podemos evadir nuestra trágica realidad, todos somos productos del viejo sistema autoritario, corrupto y paternalista, que muchos dábamos por muerto, pero que ya está a la vuelta de la esquina; admirado del poder que en realidad tiene. Pero ustedes son y han sido el instrumento por excelencia de reproducción del sistema y, si en un principio, hubo la intención de que a través de la educación, se conformara una sociedad más democrática y justa; desde hace mucho que dicho ideal, degeneró en lo que hoy es el magisterio: un instrumento mecánico de control, al servicio de quien esté en el poder.
Son ustedes el medio de adoctrinamiento, como dice Gerad Nangel, los encargados de reproducir la cultura de sumisión, del súbdito y no una cultura de un ciudadano libre, crítico y creativo; son la “fábrica de hierro productora de sujetos dóciles y frágiles”, que reproduce individuos, no ciudadanos; “almas tatuadas”, sólo productores, mano de obra barata; como sentencia, Julia Varela, discípula de Michel Foucault.
¿Pruebas? Sólo basta analizar su devenir histórico como sindicato magisterial, el más grande de América. Iniciaré con el primer periodo, que el viento se llevó; de 1850 al 1930. Para los liberales, el maestro es pieza fundamental, el apóstol, que combatirá el atraso; ocasionado por siglos de dogmatismo religioso.
Son los escasos maestros de aquella época, los que también abrazan la revolución, y luego se incorporan a la utopía vasconcelista (1921-1924); que le otorga a la educación y la cultura, el poder de lograr construir una nación diferente; deslegitimando con ello, a la violencia armada.
Es con Vasconcelos, como lo expresa Carlos Monsiváis, cuando no sólo se habla sino que se vive con mística, el ser un maestro; es esta filosofía, lo que les hace ser verdaderos misioneros rurales, que pregonan la fe en el alfabeto, la idea del maestro como redentor de almas, el credo del saber; el identificar la educación con la luminosidad interior.
Es esta mística, la atmósfera ya extinguida, de un maestro que lo lleva a dar clases en lugares inaccesibles, donde sufren la persecución de los caciques, los sacerdotes y fanáticos; qué importa perder las orejas, vale la pena sacrificarse por la enseñanza liberadora, ante un pueblo que realmente está hambriento de conocimiento.
Y con Cárdenas, -con Lázaro Del Río-, en los 30’s, al establecer la educación socialista; la educación pública, llega a su máximo esplendor en cuanto a calidad de la educación; es ahí donde podemos encontrar el espíritu, hoy ya muerto, de las escuelas normales rurales -como las de Ayotzinapa-; que como todo buen guerrerense, soñamos con esa utopía de verla renacer de entre sus cenizas.
Y el segundo periodo, inicia en los 40’s, que marcan la decadencia, la degeneración en el magisterio con el corporativismo; cuando ya no se combate al dogmatismo religioso, sino que además se comienza a crear otro; pero, de carácter secular: la veneración y perpetuación del sistema antidemocrático e injusto, que hace de las leyes constitucionales, letra muerta. El padre nuestro, ha trasmutado ya en Estado nuestro.
Retomando extractos de la crónica de Monsiváis, nos dice “que con Ávila Camacho, ya estorban la mística y sus practicantes, que la unificación sindical y la burocratización reiteran que ya pasó el tiempo de calificar a los maestros de nervios de la nación y constructores de la patria. Termina el apóstol y aparece el burócrata”. Sí, hay que reconocer que en este periodo, es cuando tienen lugar más campañas de alfabetización; hay cantidad, pero la calidad, que es lo esencial en la educación pública; comienza a desaparecer.
“Echeverría, tira por la borda la educación cívica. Se disuelve rápidamente el aura de los profesores de primaria, a quienes se considera un instrumento mecánico del proceso educativo ¿Cómo creerlos imbuidos de la mentalidad superior, viendo su aspecto, sus modos de vida, su aplastamiento administrativo? Los maestros ganan cada vez más poco, y la burocracia rapaz del SNTE, presiona y exige la adhesión incondicional, el servicio político, asume el papel de fuerza de choque; se eliminan las pretensiones de tener derechos”.
“El ataque a la imagen del magisterio tiene un resultado negativo: cada vez más quienes no pueden evitarlo, por vocación o por falta de oportunidades, eligen al magisterio como estación terminal, (aunque sea para maestro), y los maestros rurales de filiación cardenista, los sustituyen quienes por fuerzas se amoldan a las ordenanzas de la vida institucional”.
Sin embargo, no se debe desdeñar la ardua labor de muchos maestros, que gracias a su impulso y lucha, muchas veces a costa de su integridad física, vejaciones y privaciones ilegales; han logrado avances. En los 50’s, surge el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) y su gran líder es el guerrerense Othón Salazar, de quienes Jaime Torres Bodet, Secretario de Educación Pública de López Mateos, expresara: “no contentos con escribir sin ortografía, como lo comprueban sus pliegos de peticiones, esos futuros “maestros” peroraban sin ilación, oían sin entender y repetían hasta el cansancio los argumentos insubstanciales”. El movimiento logra un incremento del 19% a los salarios federales.
Carlos Jonguitud es el líder vitalicio del SNTE. Es elogiado por 18 años por los Presidentes que conceden a quienes tanto les dan (el sometimiento incondicional) a cambio de tan poco (el poder sectorial). Más en 1979 se abre un rayo de esperanza con la integración de la CNTE que desde sus inicios, ha luchado por la democratización del SNTE y del país. Cae Jonguitud, sube su discípula Elba Esther; “un avance histórico para la educación”.
Sin embargo, la CNTE, tampoco escapa a la maldición de las izquierdas, se entrampa en los conflictos internos, entre los “conciliadores” y radicales, se impone el discurso duro: el que se pronuncia por la negociación exhibe su falta de militancia, (sino que a su claudicación); el que se opone a un radicalismo sin perspectiva, exhibe ante sí mismo su falta de convicciones.
Se impone la lógica del asambleísmo: quien no vino, no existe; quien no habla fuerte y desprecio apenas disimulado por reformistas y traidores, no vino; quien no jerarquiza a los enemigos (el más peligroso; el que discrepa en algo con nosotros), no merece venir.
Habla el ultra y en su discurso no hay fisuras: “compañeros una vez más el estado burgués ha procedido con su habitual crueldad. Y para destruir su maniobra debemos acabar con los vicios reformistas en el interior de nuestro movimiento, concentrémonos en la lucha política y dejando para otra ocasión los aspectos académicos y culturales. Eso es intelectualismo, compañeros, desviación peque o burguesa a la que no podemos hacerle caso. Cierra Calos Monsiváis.
Como se preveía, en la reunión privada entre los miembros de la CETEG y el gobernador, no hubo acuerdos substanciales; el ejecutivo sostiene su postura de sí a la firma del Acuerdo por la Calidad de la Educación, ya que no hacerlo, significa principalmente, no recibir importantes recursos extras; los cetegistas no retirarán los plantones y, algo que me parece muy importante, que hablen ya de la realización de un foro para que investigadores, especialistas, académicos y estudiosos de la materia educativa; emitan sus puntos de vista respecto a la ACE. Ojalá y se lograra hacer público dicho foro, para que la sociedad se vaya formando un mejor juicio.
Lo malo, es que brinca, por donde quiera el aspecto “político”, una pequeña fracción de maestros del sistema estatal, se “solidariza” con marchas de protesta con la CETEG, sabiendo bien que a ellos, no surtirá sus efectos la ACE; es un secreto a voces, quién está detrás de todo ello. Por otro lado, también entre los diputados, especialmente del PRD; existe división respecto al tema, a raíz de no asumir más costos políticos, resulta que no conocen el contenido de la ACE. ¡A quién diablos le importa verdaderamente la educación! Bueno, como dicen; aquí nos tocó vivir.
Pero siguiendo con la secuencia de la primera parte de este artículo, y terminado el breve recorrido histórico; ya estamos en condiciones de emitir diversas hipótesis, y la que yo sostengo es que el magisterio, en especial el SNTE, ayer Vanguardia Revolucionaria, hoy “los Institucionales”, son el instrumento por excelencia de reproducción del sistema presidencialista autoritario, que han desvirtuado el fin último de la educación pública, que es el de formar ciudadanos libres, con conciencia, capaces de transformar su realidad. Sólo escúchense ustedes mismos, gritando que este gobierno federal, únicamente pretende producir mano de obra barata y, ¿qué otra cosa han hecho por tanto tiempo, si no precisamente eso, al cumplir únicamente con la formalidad educativa?
Es por ello, urge ahora que están sentados en los plantones, sin dar clases, (qué más dá verdad, si ya de los últimos lugares no podemos pasar), que realicen un serio razonamiento autocrítico y, a uno por uno les pediría que analizaran bien a fondo: ¿qué ha representado y representa para ustedes como maestros, el magisterio?; ¿qué representan el SNTE y sus líderes vitalicios?; ¿la creación de esa ofensa para nuestra endeble democracia, que le llaman Panal y su primera diputación plurinominal en el estado?; ¿qué representan las famosas Hummers?
Pero ustedes vayan más allá, pregúntese sinceramente, qué son realmente; ¿merecen ser llamados MAESTROS?... ¿Cómo se puede enseñar de lo que se carece?, ¿cómo se puede transformar la cultura autoritaria actual, por una real cultura democrática?; si son fiel reflejo e incubadora de reproducción del sistema político autoritario, unos por acción y otros por omisión.
No puede haber una verdadera transformación de las instituciones, sociales, políticas y culturales, sin la transformación radical del magisterio, porque ustedes maestros; son esas cajas de transformación. Transfórmense primero ustedes, háganlo con su sindicato y su partido, gánense la legitimidad. La pregunta del millón es ¿por qué ustedes, los “institucionales”, están como siempre sumisos y obedientes?
Caso contrario, los eternos disidentes a todo y contra todo, la CETEG; perdidos en su radicalismo extremo, dogmáticos. ¿Dónde tienen lo democrático? Que el gobierno federal en turno, pretenda darle un enfoque a la educación, acorde con el neoliberalismo y siguiendo los lineamientos del Banco Mundial, no lo dudo; la derecha ganó y ejerce el poder; poniendo en práctica su línea de pensamiento.
No es pues, con marchas y plantones, que sólo atrasan más a la niñez y a la juventud; sino redoblando esfuerzos, por educar mejor, moldear en los educandos un verdadero espíritu de libertad y convenciendo a sus compañeros del SNTE, del grave daño que le están haciendo al país con sus conductas extremadamente paternalistas.
Por otra parte, aplaudo su intención de realizar un foro para analizar los pros y los contras de la ACE; deberían de llevar a cabo, no sólo un foro, sino los necesarios; donde haya una deliberación de fondo y nos permitan a nosotros como ciudadanos conformarnos un mejor juicio. Reivindiquen pues, su legitimidad, para volver a ser un sindicato verdaderamente democrático.
Señores maestros, la calidad en la educación es un requisito sine cuanon, es una herramienta que exige esta era global, y ya sea un gobierno de derecha o de izquierda moderna, tendrá que aplicarla, donde diferirán; será en la finalidad del para qué utilizarla.
La finalidad de la derecha es ponerla al servicio del sistema económico neoliberal, es decir, producir sólo mano de obra barata, no especializada, de consumidores alienados; donde el modelo, a través de una democracia formal, cumpla su objetivo de hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.
Por el contrario, como lo hacen ya las izquierdas modernas; la calidad en la educación debe tener como finalidad, no únicamente preparar al individuo para hacerle frente a los retos de la globalización, que exige preparación y especialidad para la competitividad; sino además, conformar un verdadero ciudadano, conciente de su entorno nacional y universal, libre de dogmas religiosos o ideológicos; democrático, es decir, con un poder de deliberación que nos permita, arribar a un sistema económico más justo, dirigido por ellos mismos como sociedad organizada y no poniendo sus esperanzas en mesianismos ni caudillismos.
Por eso creo, que en vez de paros y plantones, se deben redoblar esfuerzos por la calidad educativa; porque cuando los oímos gritando sus consignas en defensa del artículo tercero constitucional; sólo reflejan una pobre mentalidad paternalista, pelean sólo por la obligatoriedad y la gratuidad; pero, ya no por lo más importante, lo que le dá legitimidad a la educación pública, la laicidad, que se traduce en libertad; es decir, tú Estado, tienes la obligación de mantenerme, porque es mi derecho que ya adquirí; independientemente de que la legalidad mate a la legitimidad; bueno pues, esta legitimidad de la educación pública, es la que le otorga el derecho, a este gobierno de izquierda moderna, dirigido por Zeferino Torreblanca; a exigir una verdadera calidad educativa.
Este gobierno, que ha renunciado seguir con las mismas políticas irresponsables del pasado, se debilita debido a los errores propios por el ejercicio del poder; sin embargo, el principal problema; como ya lo he señalado anteriormente, siguen siendo los eternos pleitos de: “izquierda contra izquierda”. El PRD está integrado por una generalidad de tribus canibalescas, dogmatizadas, que de democráticas, no tienen nada; que la mayoría sólo son buenas para denostar, pero, que cuando llegan al gobierno son un desastre total, tal vez por eso, están en contra de la globalidad, porque sin una férrea preparación y cultura política, se los come también la competitividad. Unas tribus radicales; autoritarias o totalitarias, que en verdad no creen en la política ni en la democracia; y por ende en el estado, en las instituciones como instrumentos para transformar nuestra realidad actual; ante un PRI que de la noche a la mañana se ha puesto una máscara socialdemócrata; pero, que nunca dejará de ser lo que genéticamente ha sido, un partido corrupto y paternalista, que “espera” pacientemente el 2012; sabiendo que no ha sido en balde, crear una sociedad paternalista, precisamente a través de la educación pública.
Todos somos productos del viejo sistema, y reconocerlo, es el primer paso para cambiar como ciudadanos, como sociedad; para cambiar este sistema neoliberal, que cada vez invierte menos en la educación pública. Por eso, urge discutir a fondo una verdadera reforma educativa, entre gobierno, partidos, sindicatos, maestros, especialistas en materia educativa y ciudadanos en general; porque al hacerlo, estaremos discutiendo precisamente, un proyecto alternativo de nación.
Proyecto alternativo moderno, acorde con los tiempos; que sí, vea como una inversión a la educación pública; pero, a favor de la sociedad en su conjunto; que invierta no únicamente el 8% del producto interno bruto, como lo estableció la UNESCO en 1979, sino el 10 o el 12%, como lo ameritan las circunstancias actuales. Pero este proyecto de la educación pública, necesita forzosamente de una buena calidad educativa y decir calidad, significa evaluación, tanto para maestros, como alumnos y autoridades educativas; donde se valore el aprendizaje y no la calificación en sí.
Así pues, el primer objetivo de la calidad educativa, debe ser, transformar a los maestros en verdaderos profesionales, altamente calificados, con sueldos muy superiores a los actuales; por eso expreso, que la educación debe ser elitista, por el bien de la educación pública y de la propia sociedad.
Yo si apoyo la firma del Acuerdo por la Calidad en la Educación, porque en primer lugar, en Guerrero necesitamos tener más y mejores escuelas, bien construidas y equipadas en las zonas alejadas donde no las hay; así como de ser posible reconstruir todas las escuelas públicas que se sabe, están muy deterioradas por el paso de los años y otras que debido a la corrupción; están mal hechas. Urge un verdadero plan de rediseño así como una cultura de prevención de sismos, para las escuelas, máxime que nuestro estado es una zona sísmica y se pronostica un sismo intenso; ya que las condiciones actuales de las escuelas pone en riesgo la integridad de la niñez y la juventud; por ser trampas mortales.
En segundo lugar, porque de verdad necesitamos más escuelas de calidad y de tiempo completo y es que es imprescindible, contrarrestar la enajenación y deformación que realizan la televisión mexicana durante las cinco o seis horas diarias que se estima, pasan los niños, frente a ella; mientras que actualmente los maestros sólo ejercen cinco horas frente a grupo; aunque soy de la idea que está bien conservar ese derecho de laborar las cinco horas y que las otras tres, fueran obligatorias para actualizarse o especializarse.
Y tercero, porque este gobierno es valiente y sobre todo responsable con las futuras generaciones, al dar este paso, que auque genera costos “políticos”, al final se beneficiará la calidad en la educación pública; me atrevo a decirlo, son los primeros pasos de una izquierda moderna, que sabe que actualmente no existen murallas que puedan aislarnos de la globalidad.
Desgraciadamente, este primer gobierno democrático, carece de oficio político, ya que para salir avante, necesita convencer al magisterio, a su partido y a la propia sociedad, de que esta forma de gobernar, es la mejor para nuestro Estado y conformar un sólido bloque de unidad; y ello sólo lo logrará; cuando entienda la importancia de los medios masivos de comunicación. El gobernador, habla de realizar un Congreso de Educación y Cultura, ¡qué bien!, porque muestra una actitud democrática; pero, si no penetra en la población, a través de una amplia cobertura por los medios informativos; no cumplirá su objetivo.
Señores maestros, ¿de verdad aman a la educación pública, o sólo están defendiendo, su modus vivendi? Lo digo porque, ya se ha acercado a ustedes, el canto de las sirenas, para conocer sus problemas (que ellos mismos generaron); “ya vieron su cambio; “en el PRI sí sabemos gobernar”; con nuestros gobiernos van a seguir la venta de plazas, ningún examen de oposición, menos de evaluación; porque a nosotros nos interesa que sigan como están, para que la educación privada, sea el mejor negocio”.
Fallan en sus estrategias, maestros cetegistas, dejen sus posturas dogmáticas, de las ya inoperantes izquierdas totalitarias, que al igual que la derecha, se pretenden adjudicar la verdad absoluta, demos los primeros pasos de conformarnos una verdadera actitud democrática; acepten realizar el Congreso que les ofrece el gobierno, abran a debates sus posturas ante la sociedad.
Dejen ya sus posturas paternalistas maestros del SNTE, de ser usados como borregos, de conformarse con migajas que les brinda quien esté en el poder; pongan en alto el nombre de MAESTRO, ustedes son el sector que debería representar el pensamiento libre de dogmas religiosos e ideológicos. Su movimiento es de carácter “político”; instrumento de desestabilización. ¡Qué incongruentes son!; protestan contra el gobierno de Calderón y la gran parte de ustedes, como SNTE-PANAL, lo llevaron al poder. ¿De verdad quieren un mejor futuro para la educación y un sistema económico contrario al neoliberalismo? Eso lo veremos en el 2012; pero, en este momento, es tiempo de redoblar esfuerzos por la excelencia en la educación y democratizar el magisterio.
Esto ya se entrampo, debieran también los padres de familia organizarse en cada escuela y exigir que los maestros reinicien las clases y que acepten participar en el Congreso sobre la Educación.
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